Miguel Ángel Asturias
Miguel Ángel Asturias fue un destacado escritor y diplomático guatemalteco, nacido el 19 de octubre de 1899 en Ciudad de Guatemala. Su obra se caracteriza por una profunda conexión con la cultura indígena y la historia de su país, así como por su crítica a las injusticias sociales y políticas. Asturias fue un pionero del realismo mágico, un estilo literario que combina lo fantástico con lo cotidiano, y su influencia ha dejado una huella imborrable en la literatura latinoamericana. En 1967, recibió el Premio Nobel de Literatura, reconociendo su contribución a la literatura mundial.
Explorar las obras de Asturias es adentrarse en un mundo rico en simbolismo y matices que reflejan la complejidad de la identidad latinoamericana. Sus novelas, cuentos y ensayos ofrecen una mirada única que invita a la reflexión y al asombro. Te animamos a sumergirte en su vasta bibliografía disponible en la aplicación, donde cada página te conectará con la esencia de su voz y su visión del mundo.
Leyenda del Cadejo
Leído por Alba
Miguel Ángel Asturias
Y asoma por las vegas el Cadejo, que roba mozas de trenzas largas y hace ñudos en las crines de los caballos Madre Elvira de San Fra…
La Leyenda de la Tatuana
Leído por Alba
Miguel Ángel Asturias
Ronda por Casa-Mata la Tatuana ... El Maestro Almendro tiene la barba rosada, fue uno de los sacerdotes que los hombres blancos tocaron cr…
Leyenda del Sombrerón
Leído por Alba
Miguel Ángel Asturias
El sombrerón recorre los portales... En aquel apartado rincón del mundo, tierra prometida a una Reina por un Navegante loco, l…
Leyenda del Volcán
Leído por Alba
Miguel Ángel Asturias
Hubo en un siglo un día que duró muchos siglos. Seis hombres poblaron la Tierra de los árboles: los tres que ven&iacu…
Leyenda de las tablillas que cantan
Leído por Alba
Miguel Ángel Asturias
En las tejavanas de los templos de tiniebla y agua, alzados en zancos de pirámides, tejavanas de madera coloridas al final de escali…
Leyenda del Tesoro del Lugar Florido
Leído por Alba
Miguel Ángel Asturias
¡El Volcán despejado era la guerra! Se iba apagando el día entre las piedras húmedas de la ciudad, a sorbos, co…