Romance
El rival
La única mujer que me ha trastornado inspirándome algo espiritual, algo dominador—dijo Tresmes evocando uno de sus recuerdos d…
Anastasio
Había en Rávena, antigua ciudad de la Romaña, muchos gentiles hombres, entre los que se hallaba un mozo de nombre Anas…
El ángel de la guarda
La mañana que digo, un bizarro mancebo y una hermosísima joven, vestidos con sencillez y buen gusto, como gentes acomodadas de…
Demasiado tarde
Puestos ya en pie se estrecharon las manos con fuerza nerviosa, y atontados por el dolor, sin poder hablar, cambiaron el último…
En la sima
María se hizo conducir a la estación, mientrasLuis dormía, rendido por la noche de insomnio. Ella tampoco había …
El zapato blanco
Creo que nevaba. Los vagos ruidos de la calle apenas turbaban el silencio. No parecia sino que estuviésemos en el campo, duran…
La tempestad
«Voy con María. Espéranos. --Octavio».
Octavio R..., el escritor neurótico de palabra helada, eras m…
El intruso
Amor, la noche estaba trágica y sollozante
Cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
Luego, la puerta abierta …
Las almas hermanas
Hace algunos años llamaban la atención en la poética ciudad de los Cármenes, dos preciosas jóvenes de 18…
Los hermanos Van-Buck
En una ciudad alemana, no lejos de las orillas del Rin, vivían los dos hermanos Van-Buck, que pasaban por ser, y con razón, do…
En pos del ensueño
Releía las cartas esparcidas sobre la mesa como si deseara fortalecer su ánimo. Al fin, de un día a otro, iba a conoc…
La viuda
Todos los meses iba por lo menos una vez a visitar la tumba de su esposo. Era el suyo un dolor plácido y tranquilo. Se había a…
Veleidosa
Novela corta situada en México, siglo XIX, que se centra en la vida romántica de una joven rica pero mimada. Ella cambiar&aacu…
La niña de Guatemala
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
Er…
Claro de luna
Media Noche.
Solo, bajo el cielo inmenso, ante el prestigio augusto de la luna, pienso y sueño. Y, como en la onda de una brisa dulce…
Alma de artista
Selma cambió el sencillo traje de calle por una bata de seda azul, restos de su pasada opulencia. Con sus zapatitos de raso blanco y …
La redada
Mi boda se desbarató por una circunstancia insignificante, sin valor alguno sino para quien, como yo, se pasa de celoso y raya en man…
Los azahares de Juanita
Mirar los blancos azahares con que se coronan las novias en tren de matrimonio, y sentir una carcajada cosquillearme en la garganta, es todo…
La segunda juventud
—Treinta y siete años. Ni uno más ni uno menos. Casi una vieja. Si no me mirase usted con ojos de enamorado—y ya es sabido que…
Por qué la mató
Y fijando en ella sus grandes pupilas de felino, aquel impasible, que parecía haber absorbido los desalientos de muchas generacione…