Poesía
Ándeme yo caliente y ríase la gente
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,…
Aprendiera buen oficio
De una fiesta a su lugar
volvía un tamborilero,
y un fraile también volvía
de la fiesta a su convento…
Teresa
Bien hace el hombre en llorar
luego que viene a la tierra,
si supiera dónde nace
nunca los ojo…
La mula del doctor
Apeóse un médico a hablar
a otro médico
a la puerta de un enfermo
que él venía a visita…
Canción Del Pirata
«La canción del pirata», poema escrito por José de Espronceda y publicado en Poesías (1840), es uno de los …
Cogióme sin prevención
Cogióme sin prevención
Amor, astuto y tirano:
con capa de cortesano
se me entró en el corazón.…
La luna es una ausencia
Y tú, ¿quién eres de la noche errante
aparición que pasas silenciosa,
cruzando los espacios ondulant…
Soledad
En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, sie…
El Amigo Braulio
UN JOVEN POETA DECIDE PUBLICAR POR PRIMERA VEZ ALGUNOS DE SUS POEMAS Y ESO LE TRAE ALGUNOS PROBLEMAS
Zagalejo de perlas
Zagalejo de perlas,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace fr&iacut…
En gira con Yamandú Rodríguez
En el año 32 Yamandú Rodríguez y yo hicimos una gira. Él recitaba poesía y yo tocaba el piano. Llegamos a…
Las Olas
"Las olas" es uno de los más hermosos libros de la literatura universal.
Escrito integramente en prosa poética, n…
La dulce boca que a besar convida
La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas distilado,
y a no invidiar aquel licor sagrado
que a Júpit…
La cuna vacia
Bajaron los ángeles,
besaron su rostro,
y cantando a su oído dijeron:
«Vente con nosotros.»
Vi…
Ya Que Para Despedirme
Ya que para despedirme,
dulce idolatrado dueño,
ni me da licencia el llanto
ni me da lugar el tiempo,
háblente los triste…
Historia de mi muerte
Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta …
Vida cumplida
Moza fui, gocé mi edad;
pero cuando vieja fui,
otras gozaron por mí
…
La perla de la mora
Una mora de Trípoli tenía
Una perla rosada, una gran perla:
Y la echó con desdén al mar …
A fugitivas sombras doy abrazos
A fugitivas sombras doy abrazos;
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche y día
…
Nocturno
La fiebre atrae el canto de un pájaro andrógino
y abre caminos a un placer insaciable
que se ramifica y cruza el c…