Crítica Literaria
El león que tenía dignidad
Los autores primitivos, guiados por apariencias engañosas, por analogías vagas, atribuyeron a los animales cualidades y defect…
Tres fechas
En una cartera de dibujo, que conservo aún llena de ligeros apuntes, hechos durante algunas de mis excursiones semiartística…
El velatorio
Había muerto sin agonía, tranquilamente, como mujer cuya vida fue irreprochable; y descansaba ahora en la cama boca arriba, c…
La petición
En el gran patio de la Gouille, la señora Repin lanzaba a sus aves puñados de grano. Éstos volaban regularmente de la c…
Abuela Julieta
Cada vez más hundido en su misantropía, Emilio no conservaba ya más que una amistad: la de su tía la seño…
La agonía de La Garza
Vuelto a mi playa querida, pregunté por los míos. Mi playa es esa costa chata y riscosa que se duerme en línea temblona…
Alma de artista
Selma cambió el sencillo traje de calle por una bata de seda azul, restos de su pasada opulencia. Con sus zapatitos de raso blanco y …
Cuento de Navidad
Se hizo el silencio. La luz de la lámpara iluminaba despiadadamente el rostro mofletudo del joven Anton Golïy, vestido con la …
La mañana de San Juan
Pocas mañanas hay tan alegres, tan frescas, tan azules, como esta mañana de San Juan. El cielo está muy limpio, «…
Navidad
1
Sleptsov regresó del pueblo caminando a través de las nieves que lo empañaban todo y, al llegar a su mansión …
La segunda juventud
—Treinta y siete años. Ni uno más ni uno menos. Casi una vieja. Si no me mirase usted con ojos de enamorado—y ya es sabido que…
En pos del ensueño
Releía las cartas esparcidas sobre la mesa como si deseara fortalecer su ánimo. Al fin, de un día a otro, iba a conoc…
Diles Que No Me Maten
Diles Que No Me Maten. Cuento número nueve del libro El Llano en Llamas. Colección de cuentos de ambiente rural escritos por R…
Cantora nocturna
Joe, macht die Musik von damals nacht.
La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol d…
Jesusa
El matrimonio vio, al fin, cumplidos sus deseos: la niña vino al mundo un 24 de diciembre, circunstancia que pareció señ…
Modesta Gómez
¡Qué frías son las mañanas en Ciudad Real! La neblina lo cubre todo. De puntos invisibles surgen las campanadas d…
El tío Quintín
IV
Estoy desolado. Ayer comprobé, sin la menor posibilidad de duda o error, la existencia del tío Quintín. Me siento co…
Epitalamio
III
De pronto, Augusta se incorporó sobresaltada. Una mano en cuyos dedos blancos brillaban las sortijas, alzaba el cortinaje que …
El genio de la especie
Doctor, doctor, soy feliz! El médico, de pie ante el lecho del enfermo, se llevó un dedo a la boca, en actitud de imponerle si…
La llave
Un título de Castilla, que ha vivido mucho en Granada, me contaba la siguiente historia incomparable:
Cierto moro de antigua fami…