Crítica Literaria
Boroña
En la carretera de la costa; en el trayecto de Gijón a Avilés, casi a mitad de camino, entre ambas florecientes villas, se det…
El frío del Papa
Decía el periódico: «No es cierto que Su Santidad León XIII esté enfermo. Su salud se mantiene firme; pero…
La duda terrible de las apariencias
Pienso en la duda terrible de las apariencias,
En la incertidumbre en que nos hallamos, pienso que quizá somos juguete de una ilusi&…
Intervalo
¿Te dijeron que durante tu ausencia vivía sola, huraña y fiel, con un gesto de impaciencia y de espera?... No lo crea…
La navidad de la pastora
¿Conocéis sin duda el Angelus de Rosa Bonheur, esa viril pintora que quiso dejar en un cuadro, en uno solo acaso, algo de fem…
Gente de arriba
No se trata de alta sociedad sino de la
sociedad alta.
En un quinto piso, sóbrelos tejados,
con un panoram…
El fardo
Allá lejos, en la línea, como trazada por un lápiz azul, que separa las aguas y los cielos, se iba hundiendo el sol, co…
Vida nueva
Ángela entró: llegóse al espejo, dejó resbalar el rico abrigo de pieles; quedó en cuerpo, escotada, arreb…
El sacristán
Algunos dijeron que era el cura, pero yo pienso que debió de ser el sacristán. Porque es más de sacristán aquell…
Buquineando
«Bouquin» quiere decir (entre otras cosas, porque tiene acepciones menos nobles) libro viejo.
«Bouquiner», por tant…
Una plaza en el cielo
Etelvina y Luis van a casarse. En vísperas de la boda, Luis muere. Etelvina se resigna porque confía en que volverán a …
Historia de un mirlo blanco
Busqué en un primer momento a mis padres por todos los jardines de los alrededores, pero fue en vano; sin duda se habían refug…
Justino y sus mujeres
Antaño era peón, trabajaba el tajo, lo mismo en la era arreando las «cobras» en la trilla, que con la yunta en los…
En el insomnio
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las s&aacu…
Unos cuantos tomates en una repisita
Mirar no es como ver. Ver, es dejar que la luz obre sobre el dispositivo de los ojos. El que abre los ojos, el que no se los tapa, &ea…
La venganza creadora
Sol y mar, pereza y calor. Los breves días de vacaciones transcurrían apaciblemente en Acapulco. Cuanto no era allí…
Un silbido
El entusiasmo caldeaba el teatro. ¡Qué debut! ¡Qué Lohengrin! ¡Qué tiple aquella!
Sobre el rojo …
Eva
Él la perseguía a través de la biblioteca entre mesas, sillas y facistoles. Ella se escapaba hablando de los derechos …
Los pecados sin perdón
El Padre Clarencio, de la Orden Seráfica, fue amigo mío después de su exclaustración. Cuando yo le conocí…
Un gracioso
Era la explosión del año nuevo: caos de barro y nieve, atravesado por mil carruajes, centelleante de juguetes y de bombones, h…