Crítica Literaria
Sin respuesta
He aquí la relación que hizo el viudo -uno de los poquísimos inconsolables que se encuentran:
De Águeda Salas co…
Navidad
1
Sleptsov regresó del pueblo caminando a través de las nieves que lo empañaban todo y, al llegar a su mansión …
El espejo de la muerte
¡La pobre! Era una languidez traidora que iba ganándole el cuerpo todo de día en día. Ni le que daban ganas para …
Cantora nocturna
Joe, macht die Musik von damals nacht.
La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol d…
La noche-buena
Al señor don Benito Mas y Prast.
Nos hallamos en Andalucía.
La tarde, llena de vagos rumores empieza a declinar.
Alguna…
Modesta Gómez
¡Qué frías son las mañanas en Ciudad Real! La neblina lo cubre todo. De puntos invisibles surgen las campanadas d…
Judas
Estaba en el Museo contemplando extasiado el hermoso cuadro de Van Dyck “El beso de Judas”.
De pronto sonó una voz detrás de…
La bronceada
El enfermo exhaló una queja tristísima, revolviéndose en su cama trabajosamente, y la esposa, que reposaba en un sof&aa…
El tío Quintín
IV
Estoy desolado. Ayer comprobé, sin la menor posibilidad de duda o error, la existencia del tío Quintín. Me siento co…
Epitalamio
III
De pronto, Augusta se incorporó sobresaltada. Una mano en cuyos dedos blancos brillaban las sortijas, alzaba el cortinaje que …
De un nido
Teniendo que ir a Madrid para la gestión de un asunto importante, de esos en que se atraviesan intereses considerables y que obligan …
La chula de Amaniel
Juan Valdés tenía una novia de reja y plática nocturna en la Plaza de las Comendadoras... Una noche, al retirarse de su…
La hija del guardaagujas
La casita del guardaagujas está junto a la línea férrea, al pie de una montaña tan empinada que sólo algu…
De un cuento conocido
Panchito el tartamudo era en la estancia objeto de continuas bromas. Su padre, don Ambrosio Lara, viejo ya y casi inútil para el tr…
El misal rojo
En la cúspide del inmenso Árbol de la Vida floreciste. ¡Salve, por heroica, celebrada por las heridas que besan amoros…
El eclipse
Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guate…
El milagro
Damián y su mujer Casilda, él de cuarenta y cinco, y ella de algunos menos, tenían en el barrio fama de ricos, y sobre …
El favor de Su Majestad
Hay en la comarca levantina una aldea nacida en el piadoso abrigo y regazo de un santuario de grande renombre y devoción, puesto bajo…
Los gallos
Al amanecer el mar le entró por la nariz y la boca, estremeciéndolo.
-¡Qué salado es, carajo!
Probó a move…
El loro antillano
Doña Frasquita acababa de cumplir los sesenta y dos. Era pomposa, rubiales, dada a las novelas radiofónicas y tenía un…