Crítica Literaria
El entierro de la sardina
Rescoldo, o mejor, la Pola de Rescoldo, es una ciudad de muchos vecinos; está situada en la falda Norte de una sierra muy fría…
En el bosque
El alcalde iba a sentarse a la mesa para almorzar cuando le avisaron de que el guarda rural lo esperaba en el Ayuntamiento con dos presos.
S…
Árboles petrificados
Es de noche, estoy acostada y sola. Todo pesa sobre mí como un aire muerto; las cuatro paredes me caen encima como el silencio y la s…
El remanso
La estancia El Remanso quedaba a cuatro horas de tren, en el oeste de Buenos Aires. Era un campo tan llano que el horizonte subía so…
Con pasión
Hasta después de su pubertad, nadie advirtió la pasión que la dominaba: el deseo de inspirar compasión. Y ese d…
El hacha mística
Era lo que se llama un investigador. Buscaba el misterio de la vida, que lo es de la muerte, ya que ese misterio no es sino la linde misma …
Cartas a los muertos
Mi querido poeta:
He sabido que Ud. va a publicar un nuevo libro. Y me apresuro a advertirle que Ud. no puede hacer eso. La razón que…
Más fuerte que la muerte
Todos los que conocimos en la intimidad a Luis de Guevara—el inquietante y sibilino poeta del misterio y del más allá—guardamo…
Los que no vivieron
Habían llegado a lo alto de la montañita, y fatigados por la ascensión, se apoyaban el uno contra el otro.
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Pecado de omisión
A los trece años se le murió la madre, que era lo último que le quedaba. Al quedar huérfano ya hacía lo m…
Las joyas
El señor Lantín la conoció en una reunión que hubo en casa del subjefe de su oficina, y el amor lo envolvi&oacut…
La prisión a la orilla del mar
A Antonio De Zayas
En San Sebastián hay una cárcel a la orilla del mar.
En otros muchos puertos he visto grandes pr…
Ciudad
Un llanto,
un llanto de mujer
interminable,
sosegado,
casi tranquilo.
En la noche, un llanto de mujer me ha de…
La promesa
Mateo de Zalbidea y Pérez era un hombre como los demás, y no es poco ser.
Digo que este Mateo se había enamorado a los…
La tela de araña
No puedo sufrir la visla de una tela de araña. No es la aversión a la suciedad la que me inspira este horror. Otras cosas m&…
El casarse pronto y mal
Así como tengo aquel sobrino de quien he hablado en mi artículo de empeños y desempeños, tenía otro no ha…
En la puerta del cielo
En esas regiones superiores, en esos espacios misteriosos que los ojos de la materia no alcanzan y que sólo puede fingirse la mirada…
Amor, eternidad
Estaban apoyados en la barandilla mirando la ría. Una ligera neblina se enredaba en lo alto de las grúas, que se alzaban como …
Los huesos del abuelo
Aquella tarde había reunión en casa de las de Campo Grande. Aprovechando el pretexto del calor que se dejaba sentir ya en May…
La amante de Santiago
Todos los amigos de Santiago estaban sorprendidos de aquella predilección suya por una mujer de aspecto tan vulgar.
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