Crítica Literaria
La moral bien analizada
I
Por viejo sabe uno muchas cosas, pero después cada cosa, y solo por vivir unos días más, se desmorona de su altar, …
Carta que se encontró a un ahogado
¿Me pregunta usted, señora, si me burlo? ¿No puede usted creer que un hombre no haya sentido jamás amor? Pues bi…
La fábula de los ciegos
Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñ…
Vida nueva
La señora Manolita, vecina insigne de un pueblo andaluz, había muerto de ochenta y siete años, única enfermedad …
Amé dieciocho veces pero recuerdo solo tres
Para una vida de cuarenta años, pensándolo bien, no es mucho: no prueba ni inconstancia ni falta de seriedad amar dieciocho ve…
El discípulo
De raso negro, bordeada de armiño y con gruesos alamares de plata y de ébano, la gorra de Andrés Salaino es la má…
Un canario como regalo
El tren pasó rápidamente junto a una larga casa de piedra roja con jardín, y, en él, cuatro gruesas palmeras, a …
Maravillas de la voluntad
A las tres en punto don Pedro llegaba nuestra mesa, saludaba a cada uno de los concurrentes, pronunciaba para sí unas frases indesci…
Los suicidios
Leía hace pocas noches, en la gacetilla arlequinesca de nn periódico, la noticia de un suicidio recientemente acaecido. El p&a…
En busca de cuadros
Sin pinceles, sin paleta, sin papel, sin lápiz, Ricardo, poeta lírico incorregible, huyendo de las agitaciones y turbulencias,…
El ramo azul
Desperté, cubierto de sudor. Del piso de ladrillos rojos, recién regados, subía un vapor caliente. Una mariposa de ala…
Elizabide el Vagabundo
Muchas veces, mientras trabajaba en aquel abandonado jardín, Elizabide el Vagabundo se decía al ver pasar a Maintoni, que volv…
El doctor Pértinax
Era la hora de las burras de leche. San Pedro frotaba con un paño el aldabón de la puerta del cielo y lo dejaba reluciente com…
El puñal
En un cajón hay un puñal.
Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, qu…
Cuento inmoral
-La oportunidad y la resolución -decíame aquel terrible doctor en filosofía práctica- han sido siempre cualidad…
La corrección
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba en el patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y chillones, que re…
A la plata
Aquel enjambre humano debía presentar a vuelo de pájaro el aspecto de un basurero. Los sombreros mugrientos, los forros encarn…
Pinceladas
Las llamas del hogar ascendían en busca de libertad, abrigando con su cálido resplandor la soledad del salón en penumbr…
Facundo
Traspuestas las penurias del viaje, cayó al campamento una noche de invierno agudo.
Era un inconsciente de veinte años, proy…
Mi vida con la ola
Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre otras. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la dete…