Drama
Instintivo
Una mujer abandonada antes del casamiento, un retrato emocional.
Una víctima de la publicidad
Conocí a un chico, fallecido el año pasado, cuya vida fue un prolongado martirio. Desde que tuvo uso de razón, Claude s…
En la boca del horno
Como en Agosto Valencia entera desfallece de calor, los trabajadores del horno se asfixiaban junto a aquella boca, que exhalaba el ardor de …
El converso
Entre Dios y yo todo ha quedado resuelto desde el momento en que he aceptado sus condiciones. Renuncio a mis propósitos y doy por te…
La metamúsica
Como hiciera varias semanas que no lo veía, al encontrarlo le pregunté:
-¿Estás enfermo?
-No; mejor que …
El caso de la señorita Amelia
I
Que el doctor Z es ilustre, elocuente, conquistador; que su voz es profunda y vibrante al mismo tiempo, y su gesto avasallador y misterios…
Parábola Del Trueque
Un mercader ofrece cambiar esposas viejas por nuevas, mucho mejores. Sólo una persona se resiste a cambiar a su mujer, y se convierte…
El pacto
Don Benigno era un buen hombre, tan bondadoso, que si a los treinta años de edad le hubieran bautizado de nuevo, de nuevo se le hu…
El ogro
En todo el barrio del Pacífico era conocido aquel endiablado carretero, que alborotaba las calles con sus gritos y los furiosos chasq…
El pecho desnudo
El señor Palomar camina por una playa solitaria. Encuentra unos pocos bañistas. Una joven tendida en la arena toma el sol con …
Una mala mujer
Como se había dejado abordar en seguida y era muy joven, ella creyó útil contarle su historia.
—Yo soy hija de un mili…
En el bosque
El alcalde iba a sentarse a la mesa para almorzar cuando le avisaron de que el guarda rural lo esperaba en el Ayuntamiento con dos presos.
S…
Árboles petrificados
Es de noche, estoy acostada y sola. Todo pesa sobre mí como un aire muerto; las cuatro paredes me caen encima como el silencio y la s…
Sueña el rey
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que reci…
Codicia de lo prohibido
Vaya un ejemplo. En mi tierra
había una doncellita
opilada, con gran riesgo,
de puro comer ceniza.
Sus padres…
La vestal
El penitente habló así:
«Su padre le había dado este nombre. Era una mujer de treinta y cinco a&nti…
El coche en venta
Quiero contarte
que Don Miguel,
aquel pesado …
Instinto
Aquel año, las monjitas de la Santa Espina se habían excedido a sí mismas en arreglar el Nacimiento. En el fondo de una…
Los que no vivieron
Habían llegado a lo alto de la montañita, y fatigados por la ascensión, se apoyaban el uno contra el otro.
…
Las últimas miradas
El hombre mira a su alrededor. Entra en el baño. Se lava las manos. El jabón huele a violetas. Cuando ajusta la canilla, el ag…