Wilhelm Grimm
El ratoncillo, el pajarillo y la salchicha
Un ratoncillo, un pajarito y una salchicha hacían vida en común. Llevaban ya mucho tiempo juntos, en buena paz y compañ…
Elisa la flaca
La flaca Elisa pensaba de modo muy distinto que el holgazán Enrique y la gorda Trini, a quienes no había modo de sacar de la c…
La oca de oro
Un hombre tenía tres hijos, al tercero de los cuales llamaban «El zoquete», que era menospreciado y blanco de las burlas …
La abeja reina
Había una vez una niña que era huérfana y vivía en tan extremada pobreza que no tenía ni cuarto ni cama d…
El hombrecillo rejuvenecido
En los tiempos en que Nuestro Señor andaba aún por la tierra, entró un anochecer, acompañado de San Pedro, en un…
Enrique el holgazán
Enrique era muy holgazán, y aunque su trabajo se limitaba a sacar todos los días a pacer su cabra, cada noche, al volver de la…
La espiga de oro
En aquellos tiempos en que Dios Nuestro Señor andaba aún por el mundo, la fertilidad del suelo era mucho mayor que hoy; entonc…
Las bodas celestiales
Un pobre mozo campesino oyó un día en la iglesia predicar al señor cura:
- Quien quiera ir al cielo, debe seguir…
La vieja pordiosera
Érase una vez una mujer muy vieja. En más de una ocasión habrás visto a una vieja pidiendo limosna, ¿verd…
Las tres ramas verdes
Érase una vez un ermitaño que vivía en un bosque al pie de
una montaña: pasaba su tiempo orando y haciendo bu…
El piojito y la pulguita
Un piojito y una pulguita vivían juntos en el mismo hogar y estaban fabricando cerveza en una cáscara de huevo. El piojito ent…
La viga
Un día se encontraba un hechicero rodeado de espectadores, ante los cuales efectuaba sus maravillosos trucos. Entre ellos presentaba …
La boda divina
Una vez un pobre muchacho campesino oyó decir al párroco
en la iglesia:
— El que quiera llegar al cielo tiene que ir siemp…
La madre vieja
Una pobre anciana estaba sentada una noche sola en su cuarto en una gran ciudad, pensando que había perdido primero a su marido, desp…
La vara de avellano
Una tarde el Niño Jesús se metió en la cuna y se durmió. Entonces se acercó su madre, lo contempló…
Hay que compartir las penas y las alegrías
Érase una vez un sastre gruñón y pendenciero. Por buena, trabajadora y piadosa que fuese su mujer, nunca acertaba a hac…
La papilla dulce
Erase una vez una pobre muchacha inocente que vivía sola con su madre y no tenía nada para comer. La niña fue al bosq…
La brizna de paja, la brasa y la judía verde van de viaje
Eranse una brizna de paja, una brasa y una judía verde que se unieron y quisieron hacer juntas un gran viaje. Habían recorrido…