Audiolibros LibriVox
El Carlanco
Era vez y vez una cabra, muy mujer de bien, que tenía tres chivitas que había criado muy bien, y metiditas en su casa.
…
Doña Fortuna y Don Dinero
Pues, señores, vengamos al caso: era éste que vivían enamorados doña Fortuna y don Dinero, de manera que no se …
El pícaro pajarillo
Había vez y vez un pajarito, que se fue a un sastre, y le mandó que le hiciese un vestidito de lana. El sastre le tomó…
Callar en vida y perdonar en muerte
Pico, pico, a ver si me pongo rico
Había una vez un molinero que tenía mucho afán por ser rico; así era que cuando se ponía a picar la pied…
Amor y venganza
IV
Los piratas huyeron.
Cuando el sol bañó con sus dorados rayos el horizonte, más de un cuadro de dolor vino a ilumin…
La garita del diablo
I
En el costado Norte del castillo de San Cristóbal, y formando parte de la roca sobre la cual se eleva el macizo y formidable muro,…
Un adulterio
Cuando el tísico llegó malhumorado a su vivienda mandó llamar al intendente.
Después de contarle su aventura le…
Serenata
Nocturno canto do amor
que ondulas en mis pesares,
como en los negros pinares
las notas del ruiseñor.
Blanc…
Incontrastable
Que del modo que las gotas
Van cayendo como notas
De repliegues en repliegues,
Por los pétalos rizados de la flor,
Sin sentir, las in…
La inmortal
Ama a tu prójimo como te
amas a ti mismo. — Jesús.
Aquí salgo del seno profícuo
de la có…
Biografías breves
Almafuerte, nació en San Justo (Argentina) con el nombre de Pedro Bonifacio Palacios, el 13 de mayo de 1854.
Tuvo una infancia dif&ia…
Molto piú avanti ancora
El mundo miserable es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su …
La princesa y el granuja
- XIII -Discurrieron por los salones en parejas. Migajas daba el brazo a su consorte.
-¡Es lástima -dijo ésta-, qu…
Rompecabezas
- I -
Ayer, como quien dice, el año Tal de la Era Cristiana, correspondiente al Cuál, o si se quiere, al tres mil y pico de …
La mula y el buey
La conjuración de las palabras
Érase un gran edificio llamado Diccionario de la Lengua Castellana, de tamaño tan colosal y fuera de medida, que, al deci…
La enemistad de las cosas
Arqueó su boca al bajar los ojos sobre la tricota azul que llevaba puesta. Desde hacía días, una aprensión inme…
El rival
Tenía los ojos, más bien dicho las pupilas, cuadradas, la boca triangular, una sola ceja para los dos ojos, una desviaci&oacu…
El remanso
La estancia El Remanso quedaba a cuatro horas de tren, en el oeste de Buenos Aires. Era un campo tan llano que el horizonte subía so…