Audiolibros LibriVox
Una tarde de domingo
Eugenio Karl salió aquella tarde de domingo a la calle, diciéndose: “Es casi seguro que hoy me va a ocurrir un suceso extra&nt…
Odio desde la otra vida
Fernando sentía la incomodidad de la mirada del árabe, que, sentado a sus espaldas a una mesa de esterilla en el otro extremo …
El jorobadito
Los diversos y exagerados rumores desparramados con motivo de la conducta que observé en compañía de Rigoletto, el joro…
Extraordinaria historia de dos tuertos
Dudo que tuerto alguno pueda contar otra maravillosa historia semejante a la que nos ocurrió a mí y a Hortensio Lafre, tuerto …
Celephais
En un sueño, Kuranes vio la ciudad del valle, y la costa que se extendía más allá, y el nevado pico que dominab…
La risa del fauno
Fue un día gris. Sobre la tierra se abatían unas nubes plúmbeas, sombrías, aplastantes. En sus eternas veinticua…
El año en Spitzberg
XX
A bordo del Grande Esberrer.
Día 8 de Agosto.
Camino hacia los lares patrios.
Acabo de perder de vista la última monta…
El libro talonario
I
La acción comienza en Rota. Rota es la menor de aquellas encantadoras poblaciones hermanas que forman el amplio semicí…
El amigo de la muerte
I
Méritos y servicios
Éste era un pobre muchacho, alto, flaco, amarillo, con buenos ojos negros, la frente despejada y…
La comendadora
I
Hará cosa de un siglo que cierta mañana de marzo, a eso de las once, el sol, tan alegre y amoroso en aquel tiempo como hoy q…
El intruso
Amor, la noche estaba trágica y sollozante
Cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
Luego, la puerta abierta …
Lo inefable
Yo muero extrañamente... No me mata la Vida,
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como …
Cuentas de mármol
Yo, la estatua de mármol con cabeza de fuego,
Apagando mis sienes en frío y blanco ruego...
Engarzad en un gesto …
Tu boca
Yo hacía una divina labor, sobre la roca
Creciente del Orgullo. De la vida lejana,
Algún pétalo vívi…
Explosión
Si la vida es amor, ¡bendita sea!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siento
Que no valen mil años d…
Pedro Páramo
—¿Sabe, don Pedro, que derrotaron al Tilcuate?
—Sé que hubo alguna balacera anoche, porque se estuvo oyendo el alboroto; pero…