Audiolibros LibriVox
El artículo 438
Así, poco a poco, los dos amantes habían olvidado sus temores. Se habían acostumbrado a convivir, como si fuesen un ver…
El tesoro del castillo
Aquella, noche de luna había sabido aprovecharla bien el tío Manolo, para reunir en su era a los vecinos a desperfollar el eno…
Aroma de pecado
Sola, en la elegante habitación del hotel, se revolvía en el lecho, sin poderse dormir. Sus carnes producían rumor …
Las almas hermanas
Hace algunos años llamaban la atención en la poética ciudad de los Cármenes, dos preciosas jóvenes de 18…
Locura
Es la razón un tormento
Y vale mas delirar
Sin juicio, que el sentimiento
Cuerdamente analizar
Fijo en él el pensamien…
La trama de la vida
El visir Alí-ben-Hassán, primer ministro de Amgiad, el gran califa, se paseaba un día por los alrededores de Bagdad. D…
El dedo medio del pie derecho
En el calor de un mediodía de verano la vieja casa Manton no era fiel a sus tradiciones. Era de la tierra, terrenal. La luz de sol la…
Las joyas
El señor Lantín la conoció en una reunión que hubo en casa del subjefe de su oficina, y el amor lo envolvi&oacut…
El velatorio
Había muerto sin agonía, tranquilamente, como mujer cuya vida fue irreprochable; y descansaba ahora en la cama boca arriba, c…
La tumba
El diecisiete de julio de mil ochocientos ochenta y tres, a las dos y media de la mañana, el guarda del cementerio de Béziers,…
La confesión de un crimen
En el vasto salón del Prado aún no había gente. Era temprano; las cinco y media nada más. A falta de personas f…
Arrullo
Arrorró mi niña,
arrorró mi rosa,
que te trae el sueño
una mariposa.
Arrorró mi ni&ntil…
Canción
Cuando el pajarito
asomó la cabeza fuera del nido,
el viento se sacó una pluma
de la frente
y se la pu…
Sensación crepuscular
El alma de la tarde se anuncia en la furtiva
esquila del rebaño que retorna: la laguna
—tal un gran ojo herido por u…
Al oído
María, señora de mis pensamientos
que añoras y sueñas en tierra lejana
en las tardes límpidas…
Difusión
Ya el otoño llegó, y aún busco aquella
novia lejana cuyo cuerpo leve
es un ampo de rosas y…
Rondita
Para mí la rama,
par ti la flor.
Cantemos, dancemos,
corazón.
La luna y la rosa
para tu ilusió…
Nana silvestre
Nana, mi nanana,
lirio y alhelí,
que baja la noche
con su manta gris.
Nana, mi nanana,
menta y yerbabuena,
…
Grillo
Un serruchito de oro
está cortando la noche.
El niño despierta, escucha,
y sonríe ruiseñores.
…
Lección de paz
Pon en tu boca,
niño,
el sol,
una sonrisa de tu madre
y el amor.
Conocerás
el sabor de la paz.
P…