Audiolibros LibriVox
La mujer de piedra
Leído por Alba
Gustavo Adolfo Bécquer
II Por qué durante los catorce o quince días que llevaba de residencia en aquella población, aunque continuamente estu…
La creación
Leído por Alba
Gustavo Adolfo Bécquer
I Los aéreos picos del Himalaya se coronan de nieblas oscuras en cuyo seno hierve el rayo, y sobre las llanuras que se extienden a…
El caudillo de las manos rojas
Leído por Alba
Gustavo Adolfo Bécquer
I Ha desaparecido el sol tras las cimas del Jabwi, y la sombra de esta montaña envuelve con un velo de crespón a la perla d…
Tres fechas
Leído por Alba
Gustavo Adolfo Bécquer
En una cartera de dibujo, que conservo aún llena de ligeros apuntes, hechos durante algunas de mis excursiones semiartística…
Un escándalo en Bohemia
Leído por Alba
Sir Arthur Conan Doyle
A las tres en punto del día siguiente estaba yo en la casa de Baker Street, pero Holmes no había vuelto aún. La patron…
El verdugo
Leído por Alba
Honoré de Balzac
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…
El elixir de larga vida
Leído por Alba
Honoré de Balzac
En un suntuoso palacio de Ferrara agasajaba don Juan Belvídero una noche de invierno a un príncipe de la casa de Este. En aqu…
Epitalamio. Historia de amores
Leído por Alba
Ramón del Valle-Inclán
III De pronto, Augusta se incorporó sobresaltada. Una mano en cuyos dedos blancos brillaban las sortijas, alzaba el cortinaje que …
Un ejemplo
Leído por Alba
Ramón del Valle-Inclán
Amaro era un santo ermitaño que por aquel tiempo vivía en el monte vida penitente. Cierta tarde, hall&aacu…
Amargura para tres sonámbulos
Leído por Alba
Gabriel García Márquez
Ahora la teníamos allí, abandonada en un rincón de la casa. Alguien nos dijo, antes de que trajéramos sus cosas…
La luz es como el agua
Leído por Alba
Gabriel García Márquez
En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos. -De acuerdo -dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagen…
Justino y sus mujeres
Leído por Alba
Isidro Fabela Alfaro
Antaño era peón, trabajaba el tajo, lo mismo en la era arreando las «cobras» en la trilla, que con la yunta en los…
La muerte
Leído por Alba
Enrique Anderson Imbert
La automovilista (negro el vestido, negro el pelo, negros los ojos pero con la cara tan pálida que a pesar del mediodía parec&…
Licantropía
Leído por Alba
Enrique Anderson Imbert
Me trepé al tren justo cuando arrancaba. Recorrí varios coches. ¡Repletos! ¿Qué pasaba ese día? &iq…
El leve Pedro
Leído por Alba
Enrique Anderson Imbert
Durante dos meses se asomó a la muerte. El médico refunfuñaba que la enfermedad de Pedro era nueva, que no había…
La violetilla
Leído por Alba
Juan Ramón Jiménez
Nos trajeron de regalo un palomo blanco, “para que nos lo comiéramos”. ¿Quién, después de verlo y acariciarlo, …
Jesús el dulce viene
Leído por Alba
Juan Ramón Jiménez
Jesús, el dulce, viene... Las noches huelen a romero. Oh, que pureza tiene la luna en el sendero! Palacios,…
Soledad
Leído por Alba
Juan Ramón Jiménez
En ti estás todo, mar, y sin embargo, ¡qué sin ti estás, qué solo, qué lejos, sie…