Historias Cortas
Nadie encendía las lámparas
Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Despué…
En la calle
Calle abajo, calle abajo por uno de esos barrios que los carruajes atraviesan rumbo a Peralvillo, hay una casa pobre, sin cortinas de sol en…
La hija del guardaagujas
La casita del guardaagujas está junto a la línea férrea, al pie de una montaña tan empinada que sólo algu…
Las víctimas del trabajo
—¡Pepe!
La voz venía de la calle y era una voz fresca y alegre como una carcajada.
—¡Demontre, la Luisa!—gritó e…
El domador
En el mar hay cementerios de barcos.
–Sí. Y en mi pago hay cementerios de caballos. Como en la India hay cementerios de elefantes. Un…
La Tienda De Muñecos
Es un cuento corto del venezolano Julio Garmendia.
Julio Garmendia nace en la hacienda "El Molino" de la ciudad del Tocuyo el 9 …
Muebles el canario
La propaganda de estos muebles me tomó desprevenido. Yo había ido a pasar un mes de vacaciones a un lugar cercano y no hab&ia…
Cuento de Navidad
Si se pregunta:—¿hay aquí penas?—de fijo que, echando los ojos sobre la muchedumbre, se responde:—ninguna. Aquello se antoja …
El Mono Que Quiso Ser Escritor Sat?rico
Cuento de Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 21 de diciembre de 1921 – México D.F., 7 de febrero de 2003), escritor guatemalteco, conoc…
Los mudos
Aquella tarde, en el paseo, llamó mi atención un grupo original.
Formábalo una mujer, joven aún, como de trein…
El leve Pedro
Durante dos meses se asomó a la muerte. El médico refunfuñaba que la enfermedad de Pedro era nueva, que no había…
El tesoro del castillo
Aquella, noche de luna había sabido aprovecharla bien el tío Manolo, para reunir en su era a los vecinos a desperfollar el eno…
El Potro Salvaje
Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937), notable cuenti…
Los Ojos De La Lluvia
El cuento LOS OJOS DE LA LLUVIA es un relato que pretende ser un ensayo de realismo mágico, narrado en primera persona por la voz y l…
Dos caballeros el día de Acción de Gracias
Hay un día que es nuestro. Hay un día en que todos los norteamericanos que no se han hecho por su propio esfuerzo vuelven a …
Quatro Naufrágios
Eva, "discreta" y hermosa como la también manchega Galatea, me ha convencido para que publique este poeniano cuento (uno de…
Un hombrecillo que nació para actor
Cuento del que se quedó en la estacada
y de los que se mofaron de ello
Eran las cuatro de la mañana. La churrer&iacut…
El regalo de los Reyes Magos
Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y setenta centavos estaban en céntimos. Céntimos ahorrados, u…
Las islas nuevas
Al cuarto día, la neblina descuelga a lo largo de la pampa sus telones de algodón y silencia; sofoca y acorta el ruido de las …
La tercera orilla del río
Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven, incluso desde niño, seg&uacu…