Memorias
Antes de dormir
Te llevo como un objeto perteneciente a otra edad, encontrado un día al azar y que palpamos con manos ignorantes. ¿Fragmento …
La primera aventura
Es asombrosa la forma en que lo vivido puede parecemos extraña e incluso cómo puede desaparecer de la cabeza. Años ente…
El porvenir de España
Intercambio de cartas entre dos pensadores españoles en plena época de crisis de identidad nacional, precursores de la Generac…
Carta a dos desconocidas
Todavía no sé cuál es tu nombre. Te siento tan mía que llamarte de algún modo sería como separarm…
Carta de un adolescente
Querida Señora,
Una vez me invitó a escribirle. Creía usted que para un joven con talento literario sería una de…
El presupuesto
(Montevideanos, 1959)
En nuestra oficina regía el mismo presupuesto desde el año mil novecientos veintitantos, o sea desde un…
Por qué engañan los hombres a las mujeres
Cuando el Sr. Poncet terminó de hablar, la anciana señora Míguez reiteró su tesis de que el género de vi…
Te espero
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,&…
Recuerdos de mi vida
De "paciencia rayana en la obstinación para el adueñamiento de los métodos histológicos; destreza y ma&ntil…
La aventura de un matrimonio
El obrero Arturo Massolari hacía el turno de noche, el que termina a las seis. Para volver a su casa tenía un largo trayecto q…
No te rindas
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
…
Soliloquio de un solterón
Me miro el dedo gordo del pie, y gozo.
Gozo porque nadie me molesta. Igual que una tortuga, a la mañana, saco la cabeza debajo la cap…
Luvina
De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más alto y el más pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que…
Autobiografía burlesca
Dos o tres personas me escribieron en diferentes ocasiones diciéndome que si yo publicaba mi autobiografía tal vez la leer&iac…
El Ojo Silva
Para Rodrigo Pinto y María y Andrés Braithwaite
Lo que son las cosas, Mauricio Silva, llamado el Ojo, siempre intent&oac…
De la imitación de Cristo
Devocionario cristiano para el perfeccionamiento del alma - Summary by Montse González
Alienación
A pesar de ser zambo y de llamarse López, quería parecerse cada vez menos a un zaguero de Alianza Lima y cada vez más a…
Diálogos pitagóricos
En la tarde de un domingo, a la vera de una calzada por donde corren, envueltos en polvo de oro como en una transfiguración, esbelt…
Diccionario Filosófico del Amor y las Mujeres
El presente libro es un diccionario que tiene como finalidad enseñar a los varones a entender a las mujeres, una obra pequeña …
No se conoce al hombre por la canción que canta
Fue en primer curso, en clase de Orientación Profesional, hace ya quince años, donde conocí al expresidiario Alberto P…