Memorias
Las caras
Al divisar, desde el tren, de bruces en la ventanilla, las torres barrocas de Santa María del Hinojo, bronceadas sobre el cielo de un…
Los lunares de mi prima
La historia de los únicos amores serios que he tenido, es algo que siempre he deseado contar y que hasta hoy no lo he hecho esperand…
La carta
Yo espero, hace mucho tiempo, una carta que no llega.
Día a día, al venir de mi oficina, la busco sobre mi mesa.
Voluminos…
La experiencia
Tomás Barrientos era persona de juicio y de prudencia. Nunca tomaba resolución alguna sin meditarla largo rato y sin pesar ant…
Biografías breves
(1884 - 1930)
Miguel Ángel de la Torre, escritor cubano, nació en Cienfuegos en 1884 y falleció en La Habana en 1930.
P…
El beso
Antonio Pujía eligió, al azar, uno de los bloques de mármol de Carrara que había ido comprando a lo largo de los…
El vagabundo inapetente
II
¡Cuántas noches, mientras guiaba mis pasos por las desiertas calles de la ciudad, he pensado en ese vagabundo amigo m&iacut…
En cualquier parte
En cualquier parte donde nos encontremos, a toda hora del día o de la noche, ¡miembros de la familia! Parientes má…
Con las últimas hojas
La diafanidad del ambiente nos iba acercando, aquella tarde, los montes oscuros y los cielos descoloridos, mientras el lejano ánsar n…
Las flores de saúco
No me ruborizo al confesar que mi amor primero, lo engendró una mujer que por sus años podía ser mi madre que sal&iacu…
Tini
-¿Cómo va la enferma? -dijo el médico, entrando a una pieza en la que varias personas hablaban en voz baja.
-No est&aac…
Cuento de Pascua
Después de muchos años, le veía en la Iglesia, de pie, a mi lado, y del fondo de mis recuerdos le evocaba cuidando a s…
El chico de la tienda
Al pasar por la puerta de la abacería que me sirve, dije al dueño:
-Envíeme un cuarto de kilo de queso de Villaló…
De un nido
Teniendo que ir a Madrid para la gestión de un asunto importante, de esos en que se atraviesan intereses considerables y que obligan …
El año en Spitzberg
XX
A bordo del Grande Esberrer.
Día 8 de Agosto.
Camino hacia los lares patrios.
Acabo de perder de vista la última monta…
Elsa
I
Yo no quiero decir cómo es ella. Si digo que es rubia se imaginarán una mujer rubia, pero no será ella. Oc…
Teoría de Dulcinea
En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió…
El cántaro de la lechera
¡Qué alegre y qué bello es ser joven! Ver abrirse delante un porvenir que se extiende risueño y se pierde a los …
El nido de gorriones
Ancho, huesoso, atlético, con los hombros robustos, las piernas fuertes y el cuerpo encorvado por la edad, era el tío Roque un…
Mi retablo de Navidad
I
El niño Dios
De toda la pintoresca variedad del Nacimiento vistoso, -con el divino Infante, la Madre doncella, el Esposo pl&aacu…