Humor
La célebre rana saltarina del Distrito de Calaveras
Para cumplir el encargo de un amigo que me escribía desde el Este, fui a hacer una visita a ese simpático joven y viejo charla…
Agudeza gascona
Un oficial gascón había recibido de Luis XIV una gratificación de ciento cincuenta doblones y, recibo en mano, entra si…
En este país
Hay en el lenguaje vulgar frases afortunadas que nacen en buena hora y que se derraman por toda una nación, así como se propag…
Cuento inmoral
Sale el actor por delante del telón, pausadamente.
¡Qué compromiso! Hay días en que se siente uno capaz de las ma…
Como el pez en el agua
Llaman en Andalucía tener asaúra a una cosa que no es precisamente tener asadura, aunque algo se le parezca. Que ¿qu&ea…
La yernocracia
Hablaba yo de política días pasados con mi buen amigo Aurelio Marco, gran filósofo fin de siècle y padre de fami…
El cocinero Chichibio
Currado Gianfiglazzi se distinguía en nuestra ciudad como hombre eminente, liberal y espléndido, y viviendo vida hidalga, hall…
Los huevos
No falta quien quiera pasar por autor original, cuando no hace más que repetir con corta diferencia lo que otros muchos han dicho
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La carta de recomendación
Buenos Aires está enfermo.
Lo han dejado las epidemias de cólera y fiebre amarilla, pero lo aqueja otra enfermedad interna.
Es…
Libro Sin Nombre
Milla muestra el vigor y la lozanía de su talento e imaginación en esta colección de artículos que hablan a la v…
La mano derecha y la izquierda
Aunque la gente se aturda,
Diré, sin citar la fecha,
Lo que la Mano Derecha
Le dijo un dia a la Zurda.
Y por si alg…
D. Dimas de la Tijereta
Cuento de viejas que trata de cómo un escribano le ganó un pleito al diablo
I
Érase que se era y el mal qu…
Petición de mano
Juanito Angulo era un pollito atildado, elegante, correctísimo, que antes hubiera consentido en dejarse caer desde un aeroplano a tod…
El elixir del Padre Gaucher
Beba usted ésto, beba usted ésto, mi querido vecino; verá usted lo que es bueno.
Y, gota a gota, con la minuciosidad …
A una nariz
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase …
El loro antillano
Doña Frasquita acababa de cumplir los sesenta y dos. Era pomposa, rubiales, dada a las novelas radiofónicas y tenía un…
El castellano viejo
Ya en mi edad pocas veces gusto de alterar el orden que en mi manera de vivir tengo hace tiempo establecido, y fundo esta repugnancia en que…
El amo confiado y el criado inocente
En el tiempo en que Maximiliano César estaba con un numeroso ejército sitiando a Padua, un gentilhombre con su familia escap&o…
Pescador de caña
Sentado a la sombra en la orilla del río, cubierta la cabeza con un sombrero de paja de anchas alas ya bastante moreno por el uso…
Los viajes
Érase un señor de abundantes carnes que no podía permitirse una gran ligereza al atravesar las vías de la capit…