Humor
El loro antillano
Doña Frasquita acababa de cumplir los sesenta y dos. Era pomposa, rubiales, dada a las novelas radiofónicas y tenía un…
La muela de Currito
El ayudante de D. Sebastián Pringuezuela, eminentísimo dentista de Recalamares, abrió la puerta del espacioso sal&oacut…
A una nariz
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase …
La última molestia
Y aconteció que el carro fúnebre de tercera clase, con sus dos escuálidos caballejos, metióse entre los rieles …
Testavana
I
—¡Me han robado! Me han robado toda mi fortuna, más de diez millones… ¡Socorro!
A estos gritos acudieron todos los e…
El mayusculismo
Mi amigo sufre una grave enfermedad.
Esta enfermedad no tiene nombre aún; pero voy a dárselo: se llama o se llamará, …
Trasero sagrado
Dígase lo que se quiera, la historia de España en los últimos veinticinco años ha sido representada en Europa po…
El sobrio y el glotón
Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comil&…
La Venus Callipyga
Hubo en la Grecia dos siracusanas,
que tenían un trasero portentoso;
Y, por saber la cual de las hermanas
lo ten&ia…
Villaporrilla
¿Aldeas? En buena hora. Pero en el lienzo para adornar mi gabinete o en el libro para decorar mi estantería. Ni más ni…
El lector de reojo
Al que lee nuestro diario de reojo no le importa que le miremos con estrábica iracundia. No es que seamos egoístas, es qu…
El comprador y el hortera
Cuentecillo forjado por deleite
parecerá sin duda la contienda
que se trabó en Madrid en una tienda
de vinag…
Exposición de cabezas
Era un viejecillo ochentón D. Caralampio; su cuerpo estaba en continua vibración; y no podíamos figurárnosle en …
La cleptómana de cucharillas
Era poderosa y aristocrática, pero tenía la obsesión de las cucharillas.
Es esa una cleptomanía co…
Sabe a mariposa
LLegó a la gran bodega el supercatador, y cuando le dieron a probar el caldo rubio del jerez nuevo, dijo sin dubitación alguna…