Ficción Histórica
Los polvos de la condesa
I
En una tarde de junio de 1631 las campanas todas de las iglesias de Lima plañían fúnebres rogativas, y los monjes de…
La Navidad del extranjero
De todos los símbolos cristianos ninguno más hermoso que el de la Natividad. Todo lo demás del Verbo divino, de…
Las vistas
Ya terminaba la faena de la instalación de los trajes, galas, joyas y ropa interior y de mesa y casa, lo que nuestros padres llamaban…
Entre la vida y la historia
La noticia prudujo inusitado alborozo en la dilatada
familia de Gaytán Jaúregui, una familia gue no cabí…
La lluvia de fuego
Y tornaré el cielo de hierro y la tierra de cobre.
Levítico, XXVI - 19.
Recuerdo que era un día de sol herm…
El fusilado
¡Cuánto tiempo llevábamos a caballo! ¡Al principio éramos un ejército; ahora sumábamos unos c…
La gitanilla
(Sección 6)
Hecho esto, comieron lautamente; repartióse el dinero prometido con equidad y justicia; renováronse…
El incidente del puente del Búho
Desde un puente ferroviario, al norte de Alabama, un hombre contemplaba el rápido discurrir del agua seis metros más abajo. Te…
Tristán el sepulturero
II
El, tio Corneja apareció en aquellos instantes en el umbral de una puertecita que comunicaba la taberna con los dem&aacut…
La Deuda Mutua
Ricardo Güiraldes nació en Buenos Aires en 1886 y murió en París en 1927. Sus restos descansan en San Antonio de A…
El sueño de un reo de muerte
Una mañana, al salir de casa, hirió mis oídos el repique agudo y estridente de una campanilla. Llevé la mano a…
De burguesa a cortesana
Mi querida doña Encarnación: Ya sé que las de Pinto dijeron por ahí a los amigos, que las de Covachuelón…
Historia De Un Buen Brahmín
En el curso de mis viajes tropecé con un viejo brahmín, hombre de muy buen juicio, lleno de ingenio y muy sabio; además…
La comendadora
I
Hará cosa de un siglo que cierta mañana de marzo, a eso de las once, el sol, tan alegre y amoroso en aquel tiempo como hoy q…
La dama de Amboto
¿Conocéis, queridos lectores, las pintorescas Provincias Vascongadas? Y si tenéis esa dicha, ¿record&aac…
La garita del diablo
I
En el costado Norte del castillo de San Cristóbal, y formando parte de la roca sobre la cual se eleva el macizo y formidable muro,…
Jesusa
El matrimonio vio, al fin, cumplidos sus deseos: la niña vino al mundo un 24 de diciembre, circunstancia que pareció señ…
El extranjero
III
Tres noches después tomábamos café varios amigos en el precioso casino de Almería.
Cerca de nosotros,…
Sharaya
Sharaya, el Santón de Jandripur, permanecía desde tiempos muy lejanos sentado a la orilla de la carretera, a la salida de la a…
El cuarto
Gran batahola aquel día, en el siempre pacífico y silencioso palacio episcopal de Arcayla. Entradas y salidas de presbí…