Ficción Gótica
Los cazadores de ratas
Una siesta de invierno, las víboras de cascabel, que dormían extendidas sobre la greda, se arrollaron bruscamente al oí…
Rodrigo o la torre encantada
Rodrigo, rey de España, el más sabio de los príncipes en el arte de variar sus placeres, el menos escrupuloso en la fo…
Locura
Es la razón un tormento
Y vale mas delirar
Sin juicio, que el sentimiento
Cuerdamente analizar
Fijo en él el pensamien…
La Cueva De La Mora
"Por explicación de aquel buen hombre vine en conocimiento de que acerca del castillo árabe y del subterráneo que …
El príncipe del mar
A Francisco de Villaespesa
Aquel cuartito de Octavio era un caprichoso museo de exquisitos despojos femeniles. Allí se encontraban tr…
Médium
Soy un hombre intranquilo, nervioso, muy nervioso; pero no estoy loco, como dicen los médicos que me han reconocido. He analizado tod…
El barco fantasma
Por los lentos ríos amazónicos navega un barco fantasma, en misteriosos tratos con la sombra,
pues siempre se lo ha encontrado…
El país en que la lluvia era luminosa
Después de lentas jornadas a caballo por espacio de medio mes y por caminos desconocidos y veredas sesgas, llegamos al país de…
Las hadas de Francia
-¡Levántese la acusada! -dijo el presidente.
Algo se movió en el horrible banquillo, y un ente informe, titubeante, se a…
Viola Acherontia
Lo que deseaba aquel extraño jardinero, era crear la flor de la muerte. Sus tentativas remontaban a diez años, con éxit…
El antepasado
-Durante la temporada de los baños de mar -dijo Carmona, nuestro proveedor de historias espeluznantes- hice migas con un muchacho que…
El palacio de hielo
I
–¿Quieres un cuento oriental en el que pasen caravanas de fetiches sedientos, caballeros en arqueados dromedarios hacia espejismos…
El aparecido
La cosa del mundo a la cual los filósofos otorgan menos fe es a los aparecidos. No obstante, si el caso extraordinario que voy a cont…
El gato negro
Unos doscientos escalones tenía yo que subir para llegar a la primera plataforma de la torre. Las golondrinas que anidaban en el ver…
El malentendido
¿Saben ustedes lo que ha sucedido en Moral ahora poco? Cosa horrible.
Hay una familia compuesta de la madre y dos hijas; la una casad…
Marichu
La noticia corrió de boca en boca. Marichu, la mujer del caserío Aitola, tenía una enfermedad rarísima, que se l…
La ganadera
No podía el cura de Penalouca dormir tranquilo; le atormentaba no saber si cumplía su misión de párroco y de cri…
El jorobadito
Los diversos y exagerados rumores desparramados con motivo de la conducta que observé en compañía de Rigoletto, el joro…
Hermafrodita
En pie, junto a la mesa de billar, la duquesa de Lorena escuchaba risueña, reverberando en el esplendor de su distinción supre…
Las Rayas
Es un cuento corto de Horacio Quiroga.
Sobre el autor:
Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Bueno…