Ficción Gótica
La leyenda de San Julian el hospitalario
Los padres de Julián habitaban un castillo, situado en la ladera de una colina, en medio de los bosques. Las cuatro torres de los &…
Leyenda del Cadejo
Y asoma por las vegas el
Cadejo, que roba mozas de
trenzas largas y hace ñudos
en las crines de los caballos
Madre Elvira de San Fra…
El miedo
Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, sólo lo he sent…
El crimen del otro
Las aventuras que voy a contar datan de cinco años atrás. Yo salía entonces
de la adolescencia. Sin ser lo que se llam…
Un viejo verde
Oíd un cuento... ¿Que no le queréis naturalista? ¡Oh, no! será idealista, imposible... romántico.
*…
El elixir de larga vida
En un suntuoso palacio de Ferrara agasajaba don Juan Belvídero una noche de invierno a un príncipe de la casa de Este. En aqu…
Entre sueños
Hace pocos días entré en una tienda de tiroleses, y como había de fijarme en otra cosa, me fijé en un reloj de …
Al otro lado de la pared
Hace muchos años, cuando iba de Hong Kong a Nueva York pasé una semana en San Francisco. Hacía mucho tiempo que no hab&…
El amor y la muerte
Con gran frecuencia ocurren los llamados crímenes de amor.
Relatan los periódicos casi a diario sucesos dramáti…
El resucitado
Los filósofos dan menos crédito a los aparecidos que a ninguna otra cosa; sí, no obstante el extraordinario hecho que v…
La estatua de sal
He aquí cómo refirió el peregrino la verdadera historia del monje Sosistrato:
-Quien no ha pasado alguna vez por el mon…
La señorita Julia
La señorita Julia, como la llamaban sus compañeros de oficina, llevaba más de un mes sin dormir, lo cual empezaba a dej…
Los ojos verdes
III
¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y …
La muerte de un hijo
Desarata declara que la pérdida que sufre es un castigo
(Del Ramayana)
Un día, cuando ias lluvias refrescaron la tierra e hic…
El ángel de la muerte y el rey de Israel
Se cuenta de un rey de Israel que fue un tirano. Cierto día, mientras estaba sentado en el Trono de su reino, vio que entraba un hom…
La mancha indeleble
Todos los que habían cruzado la puerta antes que yo habían entregado sus cabezas, y yo las veía colocadas en una larga …
El Cristo de la calavera
I
El rey de Castilla marchaba a la guerra de moros, y para combatir con los enemigos de la religión había apellidado en son de…
El gato de Baudelaire
¿Usted sabe que Baudelaire tenía un gato? ¡Oh! un gato hermosísimo, de pelo negro, suave y brillante como…
El monte de las ánimas
II
Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía u…
El árbol del orgullo
Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin ma…