José Enrique Rodó
Decir las cosas bien
Decir las cosas bien, tener en la pluma el don exquslto de la gracia y en el pensamiento la inmaculada linfa de luz donde se ba&nt…
El meditador y el esclavo
... Pasó que, huésped en una casa de campo de Megara, un prófugo de Atenas, acusado de haber pretendido llevarse bajo…
La inscripción del Faro de Alejandría
El primero y más grande de los Tolomeos se propuso levantar, en la isla que tiene a su frente Alejandría, alta y soberbia …
El monje Teótimo
Acaso nunca ha habido anacoreta que viviese en tan desapacible retiro como Teótimo, monje penitente, en alturas más propi…
El hecho nimio y la invención
En el descubrimiento, en la invención, en el zarpazo con que aferra su presa la atención hipertrófica que, perenne en e…
La respuesta de Leuconoe
Soñé una vez que volviendo el gran Trajano de una de sus gloriosas conquistas, pasó por no sé cuál d…
Mi retablo de Navidad
I
El niño Dios
De toda la pintoresca variedad del Nacimiento vistoso, -con el divino Infante, la Madre doncella, el Esposo pl&aacu…
Cuento simbólico
Encuentro el símbolo de lo que debe ser nuestra alma en un cuento que evoco de un empolvado rincón de mi memoria. -Era un rey …
Peer Gynt
Este sentimiento de la vida que se acerca a su término, sin haber llegado a convertir, una vez, en cosa que dure, fuerzas que ya no…
En un álbum
Decir las cosas bien, tener en la pluma el don exquisito de la gracia, y en el pensamiento la inmaculada linfa de luz donde se baña…
Un friso del Partenón
Henos aquí en Atenas. El Cerámico abre espacioso cauce a ingente muchedumbre, que, en ordenada procesión, avanza …
Hylas
Hylas, efebo de la edad heroica, acompañaba a Hércules en la expedición de los Argonautas. Llegadas las naves frente a …